martes, 12 de marzo de 2013

Narnia


No aprendo, no aprendo nada.
Mi vida un caos año tras año,
despreciando el orden, la coherencia y la sencillez,
volviendo siempre a la comodidad de mis vicios
Sin encontrar recompensa,
y recaigo y recaigo en esta adicción de mutilar flores en mi jardín.

Mientras esta hoja se arruga,
y con el tiempo las palabras que hay dentro desaparecen,
en vez de crecer me encojo,
desarreglo mi habitación cada vez con más fuerza,
ni siquiera el olor a excrementos,
cada vez mas incrustado, ahora me molesta.

Antes andaba perdida,
ahora solo encuentros este camino sin mas opción,
me voy difuminando a carboncillo,
no dejo lugar en blanco,
el pasado sigue y me persigue,
condenada a mirar atrás a cada paso,
volando como un ave carroñera sobre los restos de ayer.

No tengo miedo a nada,
se que se desatara algo en mi peor que la enfermedad,
quizás no duela la pérdida,
quizás el invierno ya me haya hecho suya.
Solo creo en lo que escribo y pinto,
en el deseo de ser victima de mi misma.

Dudaría de mí si tuviera que matar,
pagaría cualquier precio por ser quien soy y no estar equivocándome,
me asusta no ser de nadie,
ser mi propio Dios.
Me cuesta asumir mi odio hacia la vida
y mi atracción por la muerte,
la visión de otro mundo,
el cambio de paradigma,
la simbiosis con la nada
y el reverso de lo absurdo.

A la muerte me gusta imaginarla en un espacio clandestino,
donde nadie tiene ojos
y las reglas se dibujan.
Allí consigo escucharme con claridad
y las palabras fluyen sin límites ortográficos.
Nada de lo que hay allí ha sido creado por nuestro cerebro.
Todo es transparente
y la soledad se hace grata.
El mundo es estático,
y el movimiento no es más que la retórica de nuestra existencia.
Los muros son bidimensionales
y se rompen solo con soplar.
De los sentidos cada vez se sabe menos,
y para encontrar la verdad no son necesarios microscopios, ni luces, ni fotos.
La verdad única se huele,
y aceptamos que ya estábamos muertos antes de venir.

miércoles, 2 de enero de 2013

Jugando en silencio.





Una vez mas el caos reina,
El aire ahoga cualquier esperanza de camino,
Días lluviosos,
Dan vida al mundo que olvide,
Esparce sus raíces,
Entre el frágil hueso del cráneo
Y la dura piedra cerebral.

Después de tanta lluvia,
Que puedo esperar,
Sino ver crecer el ruido en mí
Y la belleza fuera,
Pedir a gritos deshacerme
Gota a gota,
Clavarme,
Fundirme,
Perderme.

Al mezclarme con su química
Desaparezco.
Ahora soy otra cosa,
Otras mil personas más
Que también creen haber desaparecido,
Que solo vuelven al mundo 4 horas a la semana,
Se compactan,
Hablan para evaporar lo que no es de ellos.

Y al llegar la noche,
Antes de que el sueño me encuentre,
Me gusta imaginar que aun piensas en mí.
Solo necesito desestructurar la realidad contigo.

Me gusta jugar a que eres mi gran duda,
He creado un lugar para esconderte
en el hucho de la cama,
Donde cada noche encuentro que me buscas,
Que aun no te has desecho de mi,
Que no encontraste nada mejor.

Eres un secreto,
Aquello que no existe,
Un juego,
Mi invento,
Mi reserva.

Este nuestro juego
Me une más al silencio,
Ahora el equilibrio me sostiene,
Mi vida perfecta
Jugando en silencio.

Solo tengo un miedo,
Que esas dimensiones existan,
Que con este cuento
Aun te siga atando,
Que este hilo invisible
Algún día te traiga a mí,
Que este círculo no cierre,
Que me sorprendas
no poder verlo,
Seguir escupiéndote cada vez que te vea,
Elevarme
Y pisarte,
Odiarte
Y retenerte.


Soñé que tenia los ojos plateados.


Los caprichos,
La coherencia,
Los amores eternos
Y los receptores cannabinoides,
La Dopamina
Y la psicosis inducida.

Las pasiones intravenosas,
Que deforman percepciones,
Ideas delirantes,
Que se ocultan en la zona más gris del área periacueductal,
Que mitigan el dolor de escucharlos gritar.

Cada noche un síndrome de abstinencia
Para un policonsumo,
Cada tratamiento un sustitutivo ineficaz.

Mi reloj siempre por delante,
O yo siempre por detrás.
Duermo poco aunque siempre llegue tarde,
Me despierto,
Enloquezco,
Me prometo descansar
Pero mi mente fustiga el estático mundo del orden,

Me enfrento,
Grito a media voz,
No hay silencio para estar entera.
Me quejo y me quejo,
Y de repente quiero cambiar el mundo,
Soy yo el pedazo de infierno oculto en la tierra.

A veces creo ver como me desvelan,
Como me desnuda el inmenso mar,
Q todo relativiza,
Chocando contra el muro protector de realidad.